Justicia y fútbol.

Artículo para solamentefutbol 02 de septiembre 2013

El 8 de mayo la Comisión Disciplinaria de la FIFA dio a conocer la resolución sobre el caso de la agresión cometida por el delantero de la selección uruguaya Luis Suárez contra Gonzalo Jara, el 26 de marzo pasado, en el partido por las Eliminatorias Sudamericanas rumbo a Brasil 2014 disputado por las selecciones de ambos jugadores en Santiago. La mencionada Comisión desestimó realizar algún tipo de sanción, quedando el procedimiento como cerrado.

Inmediatamente suena en la cabeza de cada uno la frase “a la FIFA”, comúnmente usada por los hinchas de algún club que gana un partido faltando a alguna regla en las jugadas decisivas del encuentro. Como en nuestra cultura son muy usadas las figuras retóricas derivadas del fútbol, el dicho “a la FIFA”, se ocupa indistintamente para fundamentar la imposibilidad de remediar una injusticia, en cualquier situación de la vida.

Llama la atención, sin desarrollar los escándalos de corrupción, que la FIFA aparezca como un organismo inamovible e incapaz de rectificar sus malas acciones o tomar medidas para indemnizar a las víctimas de las faltas al reglamento, especialmente si son graves. La FIFA aparece frente a la luz pública como un organismo injusto, que protege una especie de “imperativo contra-ético”. Muy distinto al de los hinchas, jugadores y árbitros.

Para la mayoría de los hinchas, esto es percepción así que no me exijan porcentajes, están gobernados por una ética estratégica: la justicia se exige si me conviene. Por lo tanto, no se persigue el bien sino el ganar, con las armas que sean necesarias. Unos Maquiavelos del deporte. Los jugadores, regularmente apuestan a una Lógica Estratégica (ellos cometen las faltas), pero casualmente en muchas ocasiones realizan actos mucho más cercanos a un imperativo moral que los hinchas: no celebran cuando realizan un gol a su ex equipo. Demuestra una fidelidad a los deseos no estratégicos de los fanáticos, lo que no cambia, la exigencia de respeto por los colores independiente si se viste con ellos o no. Si no fingieran podría pensar que tienen una Ética Comunicativa, donde existe un principio inamovible como norte, pero inventan la aplicación diaria en los sentidos que esta primera idea moral no crea una norma.

Los árbitros, es común verlos aplicar una Lógica del Empate como principio ético. Piensan que si cometen un error, por ejemplo no cobrar un penal, lo pueden solucionar al realizar la acción injustificadamente cuando tengan alguna oportunidad. Esta Lógica del Empate, es tan peligrosa en términos sociales como a nivel deportivo. Un error no se remedia al cometer otro, no se puede aplicar una ecuación matemática a la ética, menos por menos en este caso no da más, sino agranda la magnitud de la falta. Sino cualquier ladrón, violador o asesino podría salir libre si comete una cantidad par de crímenes, total según esta forma de actuar éticamente, se anularía una con otra.

La FIFA a diferencia del resto parece funcionar siempre a favor del mal. Mientras todos siguen (o parecen hacerlo) alguna línea ética, la organización rectora del fútbol parece ir siempre contra cualquier principio, por eso este concepto extraño de “contra-ético”. Busco en mi mente si existe una clasificación para eso, sin encontrar alguna. Las conclusiones parecen claras, pero es llamativo que no responda a alguna calificación ya realizada, como si estuviéramos frente al origen de una nueva ética. Tal vez, la única resolución posible, es convencernos que la FIFA es uno de los grandes desafíos, una de las más intrincadas problemáticas, uno de los más importantes misterios a resolver por el pensamiento humano.

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