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Estudiantes pierden el primer round

Entrevista como Dirigente Estudiantil 15 de agosto 2002

Difícil se ve para las autoridades llegar a acuerdo con un movimiento secundario desbordado por la anarquía organizacional, las posturas de extrema izquierda de algunos de sus dirigentes y la infiltración del lumpen en sus recientes manifestaciones.
NATALIA AGÜERO

Los estudiantes salieron a la calle la semana pasada como una estampida de elefantes para protestar por el alza de la tarifa de la locomoción colectiva. Pero de poco les sirvió, porque a partir de hoy comenzó a regir el nuevo valor de $110 para los estudiantes y $310 para los adultos.

Ellos alegan que el pasaje escolar debiera congelarse en $100 pesos hasta el año 2004, pero su valor se calcula en función precio de una serie de variables: petróleo diésel, valor de reposición del bus, mano de obra y neumáticos.

Los escolares sostienen que la tarifa no debiera considerar sólo variables económicas. Si hay mucha cesantía que no suba la micro, porque aunque suba el dólar no hay trabajo, dice David Leal, un alumno de 18 años del liceo Barros Borgoño.

Leal es también coordinador de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, Aces, que convocó a la movilización de dos días la semana pasada. Además de exigir el congelamiento de la tarifa y participar en la próxima licitación incorporando factores sociales al calcular el valor del pasaje, pedían información gratuita y personalizada a cada alumno sobre el SIES, y que quienes este año no entren a la universidad puedan rendir la PAA el próximo.

Pero lo que pretendía ser una protesta pacífica, según sus organizadores, terminó en dos jornadas de violentos incidentes, en que cientos de jóvenes menores de edad salieron a la calle a lanzar piedras y palos, causando pérdidas que la municipalidad de Santiago estimó en 60 millones de pesos a nivel municipal y 100 millones para el sector privado.

En medio del saqueo de tiendas, botillerías y pastelerías, una estudiante fue atropellada y una periodista sufrió lesiones. De los 314 detenidos, sólo uno permanece recluido en un recinto penitenciario. El resto, en su mayoría menores de edad, está en libertad. No son más de 30 los acusados ante los tribunales por robo, hurto, daños y lesiones.

Nosotros convocamos a una movilización pacífica, asegura Lucas Castro, vocero de la Aces. Los carabineros provocaron los incidentes de mayor violencia cuando intentaron disolver la protesta con los carros lanza agua, acusa este joven de 18 años, del liceo Darío Salas.

Y cuenta que mientras recolectaba información sobre los detenidos para agilizar los trámites en las comisarías, me agarraron entre varios carabineros, y como yo me opuse al arresto porque no estaba haciendo ningún desorden, se produjo la golpiza. Dentro del bus no cesaron los malos tratos y humillaciones. Nos llevaron detenidos a la cuarta comisaría y en la noche quedé libre.

El problema de fondo

La ausencia de un movimiento estudiantil organizado que esté a cargo de una autoridad que responda por sus actos y opere como interlocutor con el Gobierno, es el principal problema que enfrenta el alumnado. La existencia de múltiples federaciones y asambleas que agrupan a estudiantes secundarios y universitarios, hace muy difícil llegar a acuerdos entre ellos y con ellos.

Según el presidente de la FEUC, Enrique Álvarez (DC), al interior del movimiento estudiantil en general no hay ninguna voluntad para organizarse ya que existen intereses políticos de dirigentes ligados al Partido Comunista que quieren mantener el caos y la anarquía, y así generar un clima de violencia en el país. Si se abre un espacio para el diálogo, ellos dejan de existir, explica.

Álvarez afirma que los intereses políticos han desvirtuado las demandas legítimas de los estudiantes y agrega que hay dirigentes universitarios al interior de la Confech que viven en un clima de desconfianza con el Gobierno y con las propias autoridades de la universidad. No quieren lograr soluciones para la gente que representan, porque se sientan a conversar con desconfianza y así no hay posibilidades de avanzar, asegura. Y enfatiza la irresponsabilidad de los dirigentes que llaman a estas movilizaciones sabiendo perfectamente lo que va a ocurrir.

Esta última idea también la comparte el subsecretario de Educación, José Weinstein. A su juicio, si quienes realizan estas convocatorias saben que no serán capaces de controlar las consecuencias de violencia y vandalismo, debieran meditar respecto de ello.

Y agrega: Hemos hecho una apelación muy fuerte a estos dirigentes y organizaciones estudiantiles a que se hagan responsables de sus actos. La manera en que protestaron no corresponde a la forma de manifestarse en democracia.

Y es que la violencia extrema que alcanzaron las protestas de la semana pasada hizo reflexionar a todo el país. Rodrigo Bustos, presidente de la FECh, y quien se declara independiente de izquierda, explica que quienes protagonizaron los actos vandálicos son delincuentes comunes que aprovechan estas movilizaciones para robar y saquear. Sin embargo, reconoce que también hubo estudiantes secundarios que actuaron de esta manera.

Afirma que los hechos que se cometieron son graves y no tienen ninguna justificación, pero insiste en que la marcha que convocó la Aces, y que ellos apoyaron públicamente, fue pacífica.

Críticas al Gobierno

Quienes convocaron a esta movilización aseguran que lo hicieron luego de haber agotado las instancias de diálogo con las autoridades. Y recuerdan que el año pasado fue necesario un paro de dos semanas para que se diera una solución al conflicto del pase escolar.

El Gobierno rechaza esta acusación y afirma que ha habido múltiples instancias de diálogo, pero que ha faltado responsabilidad por parte de los jóvenes y de las organizaciones que dirigen.

El subsecretario Weinstein asegura que el problema es que los dirigentes estudiantiles están desconociendo compromisos que ellos mismos adquirieron con el Ejecutivo en octubre del año pasado, cuando se acordó que la tarifa escolar sería un 35% de la adulta.

Pero los estudiantes critican con duros términos el comportamiento del Ejecutivo. Los dirigentes secundarios de Aces, Lucas Castro y David Leal, acusan al Gobierno: Ha sido arrogante, porque no nos ha escuchado y no quiere acceder a nuestras peticiones.

Además, sostienen que ha mantenido una actitud represiva y de amedrentamiento, cuando se supone que vivimos en democracia.

El presidente de la FECh, Rodrigo Bustos, los respalda, considerando que en vez de entregar una solución a las demandas del alumnado, las autoridades han focalizado el tema en los hechos de violencia.

Álvarez, su par de la FEUC, critica la pasividad que ha tenido el Ejecutivo en este tema, aunque confía en que ahora la situación mejore.

Le pedimos al Gobierno que adopte una posición más activa, ya que ha tomado palco frente a las demandas estudiantiles.

Los estudiantes secundarios, no obstante, no se dan por derrotados y anuncian nuevas movilizaciones para la próxima semana, aunque esta vez más reducidas, para evitar que se desborden.

Mano dura en el Gobierno

La semana pasada, el Presidente Lagos no tuvo la misma actitud condescendiente frente a los estudiantes que en abril del año pasado, cuando aseguró que también tienen que salir los chiquillos de vez en cuando, refiriéndose a las protestas de entonces por el pase escolar.

Todos los chilenos tienen derecho a hacer valer sus puntos de vista, pero de manera civilizada y ordenada… Los temas no se resuelven arrojando piedras, aseguró en esta oportunidad. Y advirtió a los estudiantes secundarios que se les aplicará todo el rigor de la ley y llamó a los padres a hacerse responsable, de las acciones de sus hijos.

El subsecretario Weinstein insiste en que es necesario enseñar una educación cívica democrática, en la cual nuestros jóvenes y adolescentes aprendan a expresarse y a hacer valer sus opiniones con razones y no con piedras.

Según el presidente de la Asociación Metropolitana de Padres y Apoderados, Ismael Calderón, todos los sectores son responsables de lo que está pasando con los jóvenes:

Hay que hacer un mea culpa generalizado. La sociedad en su conjunto es la que ha introducido la violencia en los colegios. El tema es cómo podemos ayudar a estos jóvenes, escucharlos, darles espacios de debate y participación, capacitarlos para que puedan ejercer un liderazgo con responsabilidad y, de esta manera, encauzar el movimiento estudiantil.

A su juicio, el Gobierno, a través del ministerio de Transportes, ha sido inoperante para solucionar este problema. Pero agrega que hay responsabilidades compartidas de los padres, la escuela, los empresarios del transporte y, por supuesto, de los propios estudiantes.

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Los nuevos líderes

Entrevista en Punto Final agosto 2002

La movilización de estudiantes secundarios contra el alza del pasaje escolar y la prueba Sies coloreó de azul el centro santiaguino y lo revolvió todo. Miles de adolescentes uniformados desbordaron las calles, superando numéricamente las protestas universitarias de este año. Mientras los grandes medios de comunicación se empecinaron en mostrar actos de violencia protagonizados por pequeños grupos, PF se interesó por conocer lo que hay detrás de la revuelta, quiénes son los dirigentes estudiantiles, sus historias y aspiraciones, sus motivaciones, inquietudes políticas y visiones del país en el que les tocó crecer. Conversó con representantes de movimientos, centros de alumnos y colectivos, como también con dirigentes universitarios que contribuyeron a conformar una radiografía de esta nueva generación.

Es indudable que el fracasado proyecto de construcción socialista en Chile, el golpe de Estado y la dictadura militar son referentes importantes, pero los dirigentes estudiantiles de hoy no están marcados por esas experiencias que no vivieron. A lo más, conocieron algunas de sus consecuencias. Son “de Izquierda” a su manera, en un espectro político todavía muy atomizado, que se define más por la búsqueda de caminos que por certezas. Lo que sí tienen muy claro es su opción por cambiar las cosas, no sólo porque lo sienten necesario, sino también posible. Y lo hacen con entusiasmo, espontaneidad y muchas dudas, pero decididos a abrirse paso a espacios más amplios de participación. De partida, aseguran que las movilizaciones continuarán en un proceso de lucha por la recuperación de la educación pública.
Aunque la mayoría de los entrevistados son presidentes de centros de alumnos y miembros de colectivos estudiantiles dicen que son más participantes que dirigentes, que la forma de organización depende de las necesidades del momento, que pese a existir dos grandes bloques que agrupan a los estudiantes secundarios -la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) y el Frente Amplio Secundario por la Defensa de la Educación Pública (Fasep)-, no hay antagonismo entre ellos, y que tienen todo el derecho a ejercer su ciudadanía.
Uno de los rostros más identificables es el de Lucas Castro, vocero de la Aces, quien comenzó a participar en la lucha estudiantil motivado por su hermana mayor, dirigenta del movimiento estudiantil en años anteriores. Igual que muchos de sus compañeros, a fines del 2000 participó en la creación de un colectivo que publicó un boletín llamado ‘Pensamiento Activo’. Así llegó al centro de alumnos del Liceo Darío Salas. En el contexto político histórico, Lucas valoriza el pensamiento mirista, pero en forma crítica. Afirma que “pese a que me identifico con la idea de la fuerza social y me nutre mucho, eso no se traduce en una militancia. ¿Dónde militar? Hasta ahora no hay ninguna fuerza representativa, lo que quizás se deba a los muchos errores que ha tenido la Izquierda para interpretar la realidad”.
Leonardo Candia es uno de los máximos representantes del Fasep. Estudia en el Instituto Nacional y, como joven comunista, es la voz disidente en un centro de alumnos dirigido por la UDI y apoyado por la Concertación. Su familia es de Izquierda. “Mi mamá es del gremio de la salud y peleó contra la dictadura en la Confenats. Yo empecé a participar ayudando en los festivales Víctor Jara, donde tocaba en un grupo de música andina”. Leonardo contribuyó a formar el Fasep, entre otras cosas porque cree que deben surgir nuevas caras. “Es importante una renovación de personas que se perfilen hacia cambios estructurales del sistema”, señala. Y para eso, “es necesario refundar un movimiento estudiantil, con una fuerza capaz de entrar en disputas de igual a igual con los empresarios que mandan en el país”.

“SOMOS LA DIVERSIDAD”

Isabel González, de 16 años, preside el centro de alumnos del Liceo Nº1 de Niñas, vive en la comuna de La Florida y se siente cercana al Fasep. Sus motivaciones iniciales fueron promover obras de teatro, exposiciones, encuentros musicales y otras actividades en las cuales participaran las estudiantes a través de su creatividad. Fue una forma de oponerse a las fiestas por las que anteriormente eran conocidas la niñas de su liceo.
¿Tienes alguna motivación familiar para participar en la organización estudiantil?
“No, mis papás son profesores y socialistas desilusionados. Cuando chica no iba a marchas ni me dijeron qué se debía hacer en política y qué no. Me fui haciendo sola mis propias ideas. Y si de un día para otro digo ‘voy a ser DC’, mis papás me van a decir ¡bien por ti, piensa lo que te parezca mejor!”.
Pese a eso, te defines como de Izquierda. ¿Qué significa ser de Izquierda?
“Es estar con el pueblo y tratar de mostrarle a la gente que tiene que pelear por sus derechos. Que se debe hacer de buena forma, con las cosas claras y sabiendo manejar la situación, porque no es lo mismo que antes”.
¿Antes de qué?
“En los 70 la gente se atrevía a salir a las calles a protestar y los sindicatos tenían mucha fuerza. Ahora, eso se perdió. La gente no es tan política, o no se atreve a inscribirse en un partido porque se decepcionó. Las ganas de militar ya no existen. La sociedad chilena es conformista, no pelea por lo que cree justo. Se vive la monotonía. En cambio, los jóvenes somos la diversidad”.
¿Tienes algún recuerdo de tiempos de dictadura?
“Yo nací en 1986. No me acuerdo de nada de la dictadura. Mis viejos cuentan lo que pasó en el golpe, pero yo no hablo mucho de ese tema, porque no lo viví”.
¿Cuáles son tus referentes históricos cuando piensas en el movimiento estudiantil?
“Tengo un tío que fue presidente de la Feusach, era comunista y me imagino ser como él”.
¿Qué relación tienes con las orgánicas políticas que existen entre los estudiantes?
“No estoy inscrita y no milito en ningún partido, pero en el Fasep tengo muchas amigas de la ‘Jota’ y hartos amigos anarcos. Todos tienen ideales, quieren cambiar el mundo, y para eso tienen su política y su forma de pensar en contra del sistema. El Liceo Nº1 no es muy político. Aunque no estoy en la Aces, he ido a reuniones. Allí no hay estudiantes comunistas y sí anarcos, socialistas y gente de colectivos. Cuando surgen temas políticos, todos opinamos y no nos sulfuramos al discutir. Los jóvenes tienen ideas políticas, pero no las expresan siempre, sólo cuando se da la oportunidad. Quizás por eso no somos una generación muy política. Solamente ingresan a una organización cuando lo consideran adecuado, no tienen la obsesión de ser políticos para cambiar la política. Varios dirigentes -incluyéndome- no nos vemos como políticos en el futuro y preferiríamos trabajar en cosas más chicas, como los sindicatos. No me gustaría ser diputada, senadora o alcalde. Me basta con el colegio. Conozco un colectivo del Instituto Nacional formado por socialistas, pero no se sienten del Partido Socialista. Tienen los mismos ideales, pero encuentran que no es correcta la forma en que el partido los ha manejado. Pienso lo mismo que ellos. Hay mucha gente que no se siente identificada con los partidos, pero por ahora no se han juntado para tratar de construir algo”.
¿En tu opinión, este reventón estudiantil va a durar poco o mucho?
“Por ahora seguirán habiendo dos grupos de secundarios, pero no divididos como muestra la televisión. A la hora de hacer una movilización, estaremos siempre juntos. El Fasep y la Aces no nos tiramos basura por la tele”.

RESTRICCIONES Y CARENCIAS

David Leal fue elegido en noviembre del año pasado presidente del Liceo Barros Borgoño, en cuyas asambleas participan mil 700 estudiantes. Está en cuarto medio, participa en la Aces. Sus motivaciones principales son trabajar en un sistema de asambleas y tener una participación organizativa. La directiva ha reaccionado contra restricciones de la dirección del liceo. “El año pasado hicimos paros, porque nos obligaban a cortarnos el pelo. Después de eso se revisó el reglamento y se reconsideró el límite del cabello”, asevera. Además, afirma que “por ser un colegio fiscal, los baños son malos, la biblioteca tiene pocos materiales, y si un profe no viene durante un mes por estar enfermo, no tenemos clases porque no hay reemplazos. En fin, el problema de fondo es la educación que nos están entregando. Lo único que ha estado haciendo el Estado es desligarse de su papel en la educación. Mariana Aylwin declara que no tiene nada que ver con el Sies y tampoco con los 10 pesos, pero igual es ministra de Educación”.
Respecto de su interés por participar en la organización estudiantil, David dice que desde séptimo “veía un montón de problemas y nadie hacía nada por cambiarlos. Por eso, organizamos un colectivo y empezamos a agitar problemas y a solucionarlos. Era sólo un grupo, que después organizó una lista para la elección. Pero las autoridades del liceo dejaron a algunos en forma condicional. Y yo, que no estaba en esa lista, decidí participar y salí elegido. Mi interés no era ser presidente, sino motivar el debate por medio de asambleas y que los estudiantes aprendieran a movilizarse. Puede que el centro de alumnos no sea muy bueno, pero los estudiantes ya tienen capacidad para organizarse y pelear por sus derechos”.
David describe a sus padres como “los típicos viejos de la alegría, es decir, llegaron los 90 y para ellos cualquier tipo de represión terminó. A mí, la conversación con amigos y uno que otro libro me ayudaron a tener más argumentos y a cuestionarme la realidad”. No tiene militancia política, pero se define como una persona de Izquierda.
¿Qué tipo de Izquierda?
“¿Acaso hay subespecies? No soy ni hippie ni partidista. No soy un intelectual y tampoco voluntarista. Soy de Izquierda, simplemente”.
¿Qué figuras chilenas o latinoamericanas rescatas?
“Desde chico tenía simpatía por Allende. Después conocí al Che, a Fidel y Marx”.
¿Y alguna orgánica política?
“Hasta ahora, con lo poco que conozco, no rescato ninguna. A Miguel Enríquez le critico no haber defendido más al gobierno de Allende. Y no lo hizo, porque el MIR decía que Allende era un reformista. Eso estuvo mal, independiente de si yo crea que Allende fue o no reformista”.
¿Se está reorganizando el movimiento estudiantil?
“No sé si hablar de movimiento, porque eso no se define por la cantidad de personas que salen a la calle. Lo que veo en el colegio y en el Aces es un mayor interés por discutir. ¡En una de esas estamos reconstruyendo el movimiento estudiantil, pero para mí en este momento no hay movimiento! Tampoco creo tener la fórmula mágica para decir lo que hay que hacer, ¡aunque me gustaría tenerla! Lo que pienso es que los estudiantes deben ser críticos y organizarse en la forma más correcta, que siempre dependerá de cada momento. No por ser ultranarquistas o marxistas tendrán que seguir las líneas organizativas típicas de esas corrientes. Que elijan y sepan elegir”.

PROHIBIDO PROHIBIR

Paula Vidangossy cursa tercero medio, es delegada del Liceo Carmela Carvajal en la Aces y coordinadora de esta última organización. Trabajó en la Feses hace cuatro años e, igual que David, denuncia que hay mucha represión en su colegio. “El 90% de los profesores y la dirección son de derecha y no permiten una ideología distinta -denuncia-. Están prohibidos los boletines, y también determinados actos. Yo hice una tocata con mi grupo punk, y no nos dejaron repetirla, porque se la dedicamos a los prisioneros políticos. Hace dos años teníamos como compañera a Manuela Guerrero, hija de Manuel Guerrero, que fue degollado. Cuando el centro de alumnos conmemoró el día de la muerte de su papá y colocó un afiche diciendo que también se recordaba a los detenidos desaparecidos, la directora rompió el afiche y mandó a llamar a Manuela para decirle que se olvidara de su pasado, que ahora tenía que preocuparse del futuro”.
¿Tienes algún familiar víctima de violencia política?
“Mi familia es socialista, varios parientes estuvieron presos y tengo una tía que vivió en Cuba. Mi abuelo fue presidente de la Fech en sus tiempos. Yo soy de Izquierda, y creo en la anarquía. Eso sí, no pienso que se pueda implantar un sistema anarquista, lo que trato de hacer es que las cosas sean más igualitarias y comunistas”.
¿Cuáles son los temas de fondo de los reclamos estudiantiles?
“Los 10 pesos son un problema de coyuntura que tiene un proceso de mucho más atrás. Por ejemplo, hay un polinomio de factores de mercado que influyen en el valor del pasaje, entre los cuales está el petróleo. Y quienes controlan el petróleo y la tecnología son los gringos. Por lo tanto, el alza del petróleo y de los pasajes tiene que ver con determinaciones que vienen de muy arriba, lo que a la vez nos demuestra que el gobierno no tiene ningún peso en las decisiones que se están tomando en el país. Mandan los empresarios y los capitalistas”.
¿Cuál es, a tu juicio, el perfil de los dirigentes estudiantiles que están actuando en estos momentos?
“La gente que está en las movilizaciones son generalmente de Izquierda, con ideas de fondo. Quienes están en la Concertación y en la derecha están negociando con el gobierno”.
¿Qué personajes históricos de la política chilena son importantes para ti?
“Miguel Enríquez y los que han estado en las calles, como Daniel Menco. Todos los asesinados políticos y los detenidos desaparecidos. No rescatamos a gente de ningún partido en especial, ni a nadie que haya tratado de surgir por medio de una coyuntura. Personalmente, valoro mucho lo que se hizo en los años 80, el MIR, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, el Movimiento Lautaro y los grupos subversivos de las villas. Aunque también critico que fueron organizaciones burocráticas y militarizadas”.
Jaime Torres estudia tercero medio, es secretario del centro de alumnos del Liceo San Francisco, de la comuna de San Ramón, y encargado estudiantil de la ‘Jota’ en la zona sur. Tiene un tío exiliado en España y una prima en Montevideo. Participa en la lucha estudiantil “para pelear por nuestros derechos”. Primero fue presidente de curso, en segundo medio, y después postuló al centro de alumnos. Su colegio, subvencionado particular, es católico y “la mayoría de los estudiantes no tiene interés en salir a luchar por lo que está pasando”. Dos problemas graves que enfrentan son el aumento sustantivo de las cuotas mensuales cada año y la falta de raciones alimenticias. “En primero medio se pagaban 8 mil pesos al mes, en segundo 9 mil y en tercero 10 mil. Hay mucha pobreza en el alumnado que viene de La Pintana, San Ramón, La Granja y Maipú”, señala.
Cristián Alvarado también es alumno de tercero medio y vicepresidente del centro de alumnos del Liceo B-79, que tiene un largo nombre: Liceo Politécnico B-79 Capitán de Corbeta Infante de Marina Pedro González Pacheco. Alberga a más de mil 500 estudiantes y se ubica en la comuna de Quinta Normal.
“Estamos en un liceo municipalizado, porque nuestras familias no tienen recursos. No tenemos futuro, y menos aún podemos darnos el lujo de andar a la deriva copiando cosas a otros países, como la prueba Sies”. Y agrega, con convicción: “Nosotros somos los que vamos a llevar el país para arriba”

LUIS KLENER HERNANDEZ

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