[ENTREVISTA] @LasVocesdelos80 un libro que exigía un Concierto.

Entrevista Circuito Alternativo 15 de mayo 2013

Muchos piensan que los libros deben competir con los otros medios. Por ejemplo, la televisión aparece como la enemiga número uno de la lectura, monopolizando extrañamente las posibilidades de diversión a nivel mediático. Los textos, entonces, quedan en la desventajosa posición de identificarse con las cosas no divertidas, muy lejanas a un buen Concierto y un panorama atractivo para una persona no muy estudiosa.
Las Voces de los ’80 (RIL Editores, 2012) es un investigación de Emiliano Aguayo, prácticamente una continuación del trabajo realizado en Maldito Sudaca, conversaciones con Jorge González, del mismo autor. Este es un libro sobre la relación entre las Universidades (principalmente la Facultad de Arte de la Universidad de Chile) y el Movimiento pop-rock de los ’80 que tienen como máximos representantes a Los Prisioneros, Aparato Raro, La Ley, etc. Donde a partir de entrevistas realizadas a los protagonistas de estos legendarios grupos, poder analizar la naturaleza misma del Movimiento musical de la última década de la Dictadura. Desmintiendo algunos mitos, permitiendo una mejor comprensión de la historia reciente de nuestra cultura popular.
El libro, medio en eterna competencia con otras formas de entretención y comunicación, en este momento también es creador de un nuevo concierto que se suma a la amplia gama de recitales de primer nivel que ya nos estamos acostumbrando ver en nuestro país. La diversión nace entonces gracias a un texto, del cual recuperamos la opinión de su autor.

lasvocesdelos80
Foto y montaje de Ana María Salgado Vargas @ana_sicaliptica
¿Por qué Banda Metro termina siendo tan desconocida aunque tiene una importancia indudable en el origen del movimiento pop-rock de los ’80 en Chile?

Lo dice por ahí Fabio Salas, quien supone que la edad de estos músicos atenta contra su inclusión en el movimiento pop-rock naciente.
Lo otro que muchos indican es que era una banda más de televisión que de giras, por lo que no se suben al carro de las demás bandas, cuando el movimiento explota, pero a la vez, ya no estaban reunidos cuando sucede eso.
De todas maneras, los motivos no son musicales, pues quienes los vieron en vivo dicen que su show era de muy buen nivel, tanto en estética como en lo musical. Es más, para muchos músicos de esos días son un referente.

Hay muchas bandas de Santiago y del sur (especialmente Concepción y Valdivia), pero parece que no existen en la zona norte del país ¿Hay un tema con las universidades al norte de Santiago?

No lo sé, no profundicé en ello, porque hice una lista de bandas que quería entrevistar. Es decir, mi prioridad fue tener a las bandas clave, a las más recordadas o fundamentales. Y luego me metí en sus historias.
Es decir, no hice un mapa de Chile antes.
No sé por qué no hay bandas de Punta Arenas o de Iquique. Deben ser las mismas razones de porque hoy tampoco las hay. Quizás ese análisis debiera ser otra investigación, pues escapó a mis intereses al momento de hacer “Las Voces de los ‘80”.
Hay un dicho que dice que Santiago es Chile. Algo así como que hoy México es Sudamérica.
De todas maneras, en cuanto a las universidades, sí, de las de Santiago, especialmente la Escuela de Música y Sonido de la Chile aporta varios protagonistas a esta escena. No olvidemos, además, la Católica, Vipro y el CEMP, Centro de Estudios de Música Popular. Y claro, en regiones, el Conservatorio de Viña, la U de Concepción y la de Valdivia.

¿Por qué murió el movimiento? ¿Cuál es el papel de las radios? ¿Crees que la televisión ayudó al movimiento?

Primero, la televisión siempre ayuda, es enorme su llegada, aún hoy, cuando hay un promedio de 100 canales en nuestros televisores, pero seguimos viendo los canales nuestros, los que también están en tv abierta.
Las radios ayudan bastante, también, porque son los primeros en atreverse a programar música en español, comenzando por la música argentina que llegaba esos días. A parecer, cuando comienzan a programar a los del otro lado de la cordillera, se dan cuenta que en español no sonaba tan mal el pop-rock.
¿Y por qué muere? Hay varias teorías: 1.- Porque se les acaban las ideas. 2.- Porque la música no les da para vivir y se dedican a otras cosas. 3.- Porque dejan de hacer música. Porque entra la payola a las radios y ya no sólo se programa lo que le gusta al programador, sino los temas por los cuales los sellos pagan. 4.- Algunos, incluso, se atreven a indicar que nunca desapareció, es decir que los músicos siguieron haciendo música y discos, sólo que los medios de comunicación le dieron menor difusión. Elija usted su alternativa.

En nombre de Carlos Fonseca es nombrado en varias entrevistas ¿Cuál es su papel histórico en la creación de este movimiento pop-rock de los ’80 en Chile?

Es muy importante. En el libro comparo lo que pasa acá con la película Twenty four hours party, donde el protagonista Tony Wilson es parte importante del nacimientos de algunas bandas, sino de un movimiento. Entonces, para mí, Fonseca es él.
Él es parte cerebral del inicio de este movimiento porque incita a muchas bandas a componer, les muestra música, le habla de lo que suena afuera, les entrega espacio para ensayar, los graba, los representa.
No sólo es el manager histórico del primer proyecto importante de Jorge González, sino que de varias más.

Existe otro representante, de apellido Mackenna ¿Es un manager prodictadura? En el libro cuentan el dato inédito que ocupó a Engrupo para potenciar a Cinema en el camino al Festival de Viña ¿Qué hay de cierto en eso?

Sí, esas son anécdotas sabrosas del libro. No sé si Mackenna era prodictadura. Es más, en el documental de Eduardo Bertrán sobre los ’80 el mismo manager dice “Y ahí gritábamos que se vaya Pinochet” o algo así. Eso sí, Bertrán mismo dice allí: “Sí, claro, Mackenna gritando contra Pinochet”, en tono irónico.

Crees que se trató de identificar al pop con la derecha y al rock con la izquierda.

No creo. La mayoría de los jóvenes que hicieron esta música, de seguro votaron No. Ellos hicieron la música post Pinochet y con Pinochet ahí, eso fue todo, pero no vivían en una burbuja como dice el prejuicio, sino que no les cargaba el país en el que vivían y donde tenían que vestir de gris, entonces se vistieron de colores y tomaron lo que les pertenecía.

¿Por qué crees que existe esa imagen de músicos autodidactas si una parte importante tiene estudios universitarios (completos e incompletos)?

No sé, porque de alguna manera los periodistas no le dieron nunca mucha importancia a este cruce académico. Ni los músicos tampoco lo hicieron para andar imponiéndolo. Es raro, pero como que el prejuicio acá cubrió todo. Lo digo en el libro, que parece que los años de dictadura nublaron tanto algunos procesos sociales que dejaron a varios sólo en nivel de anécdota.
Bueno, para eso es este libro, porque por eso no uno más sobre los ’80, sino uno que siempre intentó ser fundamental en esta historia.

Muchas veces se piensa que desde la precariedad nacen las más grandes obras, eso tiene mucho de cliché. Pero en el caso de los músicos de los ’80 aunque muchos tenían educación formal esta era en su mayoría en música clásica. ¿Crees que ahí se cumple lo de autodidactas o es solamente un cliché?

Lo autodidacta viene de la precariedad del país. Estábamos en dictadura, había no sólo carabineros en las calles, sino militares. Había toque de queda, por lo que no existía la vida nocturna de hoy. Existía apagón cultural casi por decreto, pues había mucha censura. No había escena musical, es decir, no había muchos managers, productores, sonidistas, roadies, público, acostumbrado a armar un espectáculo en vivo y menos a salir de giras a estadios llenos.
Eso claro que es autodidacta, pero tenía que ver con un país precario.

En nuestros tiempos existen más escuelas para estudiar música, algunas dedicadas a la música popular. En esos tiempos a parte de la Universidad de Chile, con orientación clásica, estaba el CEMP que intentaba llenar el lugar que ahora ocupa ProJazz, Uniacc, etc. ¿Cómo crees que funciona hoy el movimiento pop-rock que parece tener un nuevo empuje? ¿Piensas que se tiene vínculo a las nuevas escuelas para estudiar música?

Pasa que esos días no existía más lugar para estudiar en serio música que en la Chile y el CEMP. Uno era estatal y el otro privado, por lo que uno era más accesible, entonces algunos entraban a la Chile y otros al CEMP, pero muy pocos sabían que uno era docto y el otro más abierto. Muchos que entraron al U de Chile se dieron cuenta ahí que era una escuela docta, que prohibía la música popular.
Imagínate, si hoy no se habla sobre el perfil de las escuelas de música en los colegios, cómo sería esos días.
Hoy, hay más información, más equipos en casa de los músicos, que hasta pueden grabar y subir su música a una red en donde todos podemos disfrutarla. Nada más diferente a las condiciones de esos días.
No digo que sea más fácil, sino más oportunidades para mostrarte y salir de gira, aunque sea sólo acompañado de tu Mac o un pendrive.

Se habla que el movimiento pop-rock de los ’80, en su totalidad o algunos grupos, tuvieron financiamiento de la dictadura. ¿Qué conclusión aporta el libro en esa línea?

El libro indica que esto es una falacia, que no hubo un comando que buscara rostros musicales para la dictadura y menos los financiara. Si alguien tiene datos concretos más allá de relacionar la bebida Free, sus conciertos, el Semillero de Chile Films, Jorge Mackenna y otras cosas, que haga.

¿Tienes nuevos proyectos de libros sobre música popular o alguna producción documental?

El proyecto más inmediato y que nace de alguna manera desde este libro, es la Cumbre del Rock Chileno invita a Las Voces de los ’80, donde un capo en la producción como Juan Andrés Ossandón lidera un verdadero concierto de antología y que nadie debiera perderse, el 29 de junio en Movistar Arena.
Ahora bien, ya lo he dicho, este libro exigía un Concierto, el que se está haciendo y una película o un documental, porque te doy un dato solamente para que alguien se motive: en el mismo curso de Licenciatura en Música de la Universidad de Chile, donde estaba Jorge González, que luego sería líder de Los Prisioneros, está Robert e Igor Rodríguez, futuros vocalistas de Banda 69 y Aparato Raro, respectivamente; Carlos Fonseca, futuro manager de Los Prisioneros y Daniel Puente, voz y bajo de los Pinochet Boys. O sea, aquí hay una buena historia que contar.

David Leal Olivares
@davidlealo
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